Preparación del concurso (LCA)
La preparación de una competición implica medidas específicas para optimizar el rendimiento y minimizar el estrés. La fase de tapering desempeña un papel decisivo al reducir el volumen de entrenamiento antes de la competición para favorecer la regeneración y la supercompensación. El rendimiento aumenta mediante intensidades adaptadas y planes de entrenamiento específicos. Al mismo tiempo, esta fase permite la preparación mental mediante ejercicios de visualización y relajación.
La nutrición y la hidratación son componentes clave de la semana de competición. La carga específica de carbohidratos repone las reservas de glucógeno, mientras que una ingesta equilibrada de líquidos evita la deshidratación. El día de la carrera, son cruciales las comidas ricas en carbohidratos de fácil digestión, complementadas con geles o bebidas de eficacia probada durante la carrera.
Una planificación estructurada minimiza el estrés. Una lista de equipaje garantiza que todos los artículos importantes, desde el calzado hasta los tentempiés, estén preparados. Las técnicas mentales, como la visualización, aumentan la confianza en uno mismo al permitirle jugar mentalmente con el transcurso de la carrera y los posibles retos. El marcapasos ayuda a controlar el ritmo de forma óptima, a organizar eficazmente la energía y a reducir el estrés mental.
Después de la competición, la atención se centra en la regeneración y la reflexión. Los movimientos relajados, una alimentación específica y dormir lo suficiente favorecen la recuperación física. Una sesión de feedback y la celebración de los éxitos sirven para aumentar la motivación de cara a futuras competiciones y analizar los progresos.